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Proteínas como Conexiones en Microchips
Artículo obtenido de la revista Cience Review

Investigadores de la University of Arizona están explorando formas de elaborar microchips con la participación de proteínas procedentes de células vivas.

Conectarán los transistores y otros dispositivos en el interior de los microchips, creciendo entre ellos. Una vez hechas las conexiones, las proteínas serán recubiertas con metal y convertidas en microscópicos hilos eléctricos.

En la actualidad, los microchips se fabrican mediante litografía, grabado y soldadura. Todos estos procesos serían sustituidos por el nuevo método, que utilizará cordones de proteínas llamados microtúbulos (MT).

Los MT son comunes en la naturaleza. Ayudan a las células en la mitosis (división celular) y tienen un diámetro de unos 24 nanómetros. Podríamos colocar millones de ellos en un milímetro. También pueden crecer hasta alcanzar longitudes de varios micrones (1.000 micrones es equivalente a 1 mm), lo que quiere decir que pueden ser 1.000 veces más largos que anchos, siendo ideales para fabricar hilos increíblemente diminutos.

Su uso permitirá que los ingenieros puedan colocar una mayor cantidad de circuitos en una zona más pequeña. Gracias a que los MT son de tamaño uniforme y son capaces de autoensamblarse, podrán utilizarse para reducir de 10 a 100 veces la demanda de energía de los microchips. Algo muy útil en los sistemas portátiles, donde la duración de la batería siempre es un problema.

Cuando los MT crecen en un microchip, “saben” dónde hacer las conexiones adecuadas porque sus extremos tienen diferentes polaridades. Pero este tipo de tecnología aún está lejos de estar disponible en las tiendas de electrónica. Los científicos aún se encuentran en la fase de “ciencia básica” y aún serán necesarias muchas pruebas para verificar los procesos que intervienen en el método.

Lo que sí queda claro es la tendencia hacia el uso de biomoléculas donde los materiales tradicionales están alcanzando sus límites operativos. Conectar biología e ingeniería es todo un reto que sin duda revolucionará el futuro gracias a su tremendo potencial.